Cómo cuidar una herida por uña encarnada | Alcance

Cómo cuidar una herida por uña encarnada

Una uña del pie se puede encarnar cuando se ejerce demasiada presión sobre el dedo del pie. Esta presión la causa, por ejemplo, el uso de zapatos demasiado apretados o que no calzan bien. Al caminar o hacer deportes puede pasar que incentive este problema, como también algunas deformidades del pie o de los dedos del pie.

 

Si las uñas del pie que no se arreglan adecuadamente también pueden encarnarse. Algunos casos de esto son:

  • Cuando las uñas del pie se arreglan demasiado cortas o los bordes quedan redondeados en lugar de quedar recortados derechos, la uña puede enroscarse y enterrarse en la piel.
  • La vista deficiente y la incapacidad física para alcanzar fácilmente el dedo del pie, al igual que tener uñas gruesas, pueden hacer más probable el arreglo inapropiado de las uñas.
  • Hurgar en las esquinas de las uñas también puede causar una uña del pie encarnada.
  • Cuando la persona tiene uñas demasiado grandes o encorvadas. El aplastamiento del dedo del pie u otras lesiones también pueden llevar a que la uña se encarne.

 

Cuando esto ocurre podemos sentir dolor, enrojecimiento e hinchazón alrededor de la uña.

 

¿Cómo podemos hacer para aliviar estos síntomas?

  • Mojar el pie en agua caliente de 3 a 4 veces por día de ser posible.
  • Colocar un pedazo pequeño de algodón o seda dental bajo la uña. Mojar el algodón o la seda dental con agua o antiséptico.
  • Antes de cortar las uñas, mojar brevemente el pie en agua caliente para ablandar la uña.
  • Usar un cortaúñas limpio y afilado.
  • Recortar las uñas del pie de manera recta a lo largo de la punta.
  • No intentar recortar la parte enterrada de la uña, ya que puede empeorar el problema.

 

Si con estos tratamientos la herida no mejora, es importante que acudas a un médico.

 

También es importante visitar a tu médico ante los siguientes casos:

  • No podés recortar la uña encarnada en casa
  • Tenés un dolor de pie muy fuerte, enrojecimiento, inflamación o fiebre
  • Tenés diabetes, daño a nervios en la pierna o el pie, mala circulación sanguínea al pie o una infección alrededor de la uña