El encierro y aislamiento social producto de la cuarentena para evitar la propagación del coronavirus (COVID-19) determinó que las interacciones personales cara a cara se volvieran algo fuera de lo normal. Es que estar días y días sin salir de casa y sin realizar actividad puede hacer que al iniciar una charla la mente se le quede en blanco y no sepa qué contar o por dónde comenzar.

En tiempos donde la ansiedad, los mismos temas en la agenda y el cansancio mental son moneda corriente, mantener un diálogo optimista y diferente resulta todo un desafío. Pero también es algo necesario ya que es preciso para poder llevar esta época de pandemia. He aquí una serie de consejos e inspiraciones para animar las vídeo llamadas, chats o mensajes de texto, y que el clima no sea el único tema de conversación. 

Se puede optar por temas que hemos leído o escuchado en la radio o la televisión para poder incluirlos en la charla. También podemos focalizarnos en poner atención a nuestro interlocutor, mostrar interés, escuchar bien, estar alerta a los detalles para poder hacer preguntas interesantes y lograr cautivar para enriquecer ese diálogo.

Es importante, además, elegir con quién nos comunicamos. En tal sentido, procurá entablar contacto con personas que te hagan sentir bien y alegre, que te transmitan buena energía y te aporten algo positivo, y no con aquellos que tiendan a apagar tu estado anímico.

Otro aspecto que resulta clave es la actitud con que enfrentamos la situación. Varias investigaciones apuntan a que el humor es una herramienta muy útil para salir adelante ya que nos permite distraernos y evadirnos de noticias negativas. Por ende, la risa será siempre un gran aliado para este tipo de momentos, aun cuando se aborden temas serios, ya que no es necesario usar un tono solemne, formal y oscuro. ¿Y por qué no reír y llorar a la vez?

A continuación, una guía para hacer de tus charlas un momento interesante y cautivante.

  • Preparate antes. Se sugiere anotar un par de temas previo a comenzar la conversación con el fin de disminuir la ansiedad y hacer más disfrutable la interacción.
  • Iniciá la charla con el pie derecho. Siempre que te pregunten cómo estás, contestá en tono alegre y optá por temas triviales. Evitá ser negativo, aunque sí sincero. Por ejemplo, podés elegir contar que estás leyendo un libro y de qué va, o por cuál episodio vas de una serie. 
  • Podés indagar también en otras cuestiones positivas, que luego te puedan resultar útiles para aplicar en tu rutina. Preguntá a tu interlocutor, por ejemplo, qué hace para entretenerse, cuál fue el mejor plato que comió hasta ahora, la mejor receta que preparó, o algo que haya aprendido.