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El distanciamiento social e incertidumbre trae aparejado un aumento sustancial en los niveles de angustia, nervios, desazón, insomnio y otras cuestiones que aquejan el bienestar personal de la sociedad. La gente ha visto duplicar su estrés en comparación a lo que experimentaba seis meses atrás, y eso es un problema. A su vez, toda esta sensación de desasosiego y ansiedad también tiene mucho que ver con las preocupaciones que supone el impacto económico y financiero que acarrea la crisis producto del coronavirus (COVID-19). 

A continuación, una serie de recomendaciones caseras desarrolladas por expertos para poder sobrellevar estos tiempos inciertos de la mejor forma posible y protegerse del estrés y ansiedad durante el confinamiento.  

Mantenerse conectado

Si bien es cierto que la principal consigna para disminuir el contagio ha sido la distancia social y, por ende, la disminución de las visitas y reuniones entre familiares y amigos, así como la prohibición de eventos masivos, esto no significa dejar de hablar o saber cómo está el otro. El confinamiento supone todo lo contrario, ya que la cercanía y conexión, aunque sea virtual, puede ser muy útil para sentirse menos solo y bajar la tristeza. Por esta razón, se aconseja tomarse unos minutos al día para hablar por teléfono con algún ser querido que lo haga sentir a gusto y feliz. Si bien las videollamadas de Whatsapp y el Zoom son muy buenas herramientas para reuniones, quizás mirar tanto la pantalla pueda resultar cansador así que una charla telefónica, como se hacía en otras épocas, puede ser más eficaz. Las redes sociales también pueden servir para mantener, en cierta forma, la conexión entre las personas, pero no pueden convertirse en la única modalidad de contactar con otros.   

Detenerse a observar

La cuarentena ha llevado a las personas a desacelerar al ritmo de vida vertiginoso que se solían llevar para transcurrir más tiempo consigo mismo y dentro del hogar. De esta manera, se aumentaron los momentos disponibles para tomar contacto con la naturaleza y con ciertas cuestiones simples de la vida cotidiana, como escuchar el canto de los pájaros, o admirar el movimiento de las nubes, que antes nos resultaba incluso ridículo. Disfrutar de estas pequeñeces y del entorno es algo que debemos aprender y conservar incluso cuando todo vuelva a encausarse en la normalidad, y se vuelva a vivir de forma más acelerada. Observar y prestar atención a estas cuestiones es muy reconfortable para el alma. Así que cuando se encuentre muy inquieto, ansioso o perturbado, procure bajar la tensión, y detenerse a contemplar la naturaleza, así como escuchar a quienes tiene a tu alrededor para salir de su cabeza.

Apelar a la solidaridad

La gente está encontrando todo tipo de formas innovadoras de retribuir. Devolver y ayudar a los demás puede convertirse en un gran ejercicio para la salud mental de las personas y derivar también en un gran beneficio para quien lo necesita. Es preciso aclarar que el voluntariado no siempre tiene que implicar encontrar una organización donde colaborar, ya que se puede ser útil y beneficiar a otro a través de una simple llamada por teléfono a un amigo que está decaído, o ir a hacer compras para un vecino o pariente que lo necesita y se le dificulta salir de su casa, así como también cocinar para alguien o hacer tapabocas solidarios. Son apenas algunas ideas que pueden implicar un ganar – ganar para ambas partes, ya que retribuir es bueno para quien recibe la ayuda pero también para el que la brinda. Recordá que ser amable es una gran herramienta siempre, pero estos días todavía más.

Moverse

La cuarentena ha implicado disponer de más tiempo para destinar al ejercicio físico y es importante no perder este hábito cuando la vida empiece a tomar su curso natural, o incluso cuando las personas pasan muchas horas trabajando desde casa. Hay maneras simples y que no implican invertir dinero para mantener esta saludable conducta: estirarse cada hora, al darse cinco minutos entre llamadas y cuestiones laborales para levantarse, moverse o dar una vuelta manzana. Lo importante es tenerlo presente y hacer de esto una prioridad diaria.

Desarrollar conocimiento

Está demostrado que aprender cosas nuevas enriquece a nivel intelectual pero también trae un impacto positivo en la confianza, la autoestima y satisfacción con la vida y el bienestar general de las personas. Por esta razón, adquirir nuevos conocimientos o descubrir habilidades desconocidas hasta el momento puede llegar a ser una gran técnica para sentirte pleno y a gusto con uno mismo. Quizás no sea el momento para inscribirse a un posgrado porque implica mucha tensión y presión, pero sí puede ser la época ideal para leer un libro, mirar documentales, aprender a tejer por internet, tomar clases de fotografía o de canto online, o lo que sea que lo haga conectar con algo positivo e inspirador. Intentar fijarse metas realizables, pequeñas y agradables cada semana es otra buena táctica para alejar la ansiedad que puede invadirlo a diario.