Muchísimas prácticas y costumbres han cambiado desde que se instaló el coronavirus (COVID-19) entre la población mundial, y la sociedad ha debido reacomodarse y readaptarse a esta “nueva normalidad”, que abarca desde cuarentenas obligatorias, a confinamientos voluntarios, pero siempre conservando la distancia social, y un cuidado minucioso de la higiene, con lavado de manos constantes, desinfección de las superficies, y uso de alcohol en gel.

Lo cierto es que distintas cátedras y asociaciones médicas del mundo han puesto especial atención en los últimos meses en ciertos detalles con el fin de alertar a las personas sobre cuáles son las actividades diarias a las que se está expuesto que suponen mayor o menor peligro de contagio y, por ende, de propagación de la enfermedad.  Ir al médico y hacer ejercicio al aire libre figura entre las acciones de riesgo bajo, mientras que organizar un asado para pocas personas, o frecuentar un centro comercial implica riesgo medio. Ir a una reunión con muchas personas, una iglesia o un funeral son de las actividades con mayor peligro para contagiarse. Y figuran en la misma escala que no usar tapabocas de forma habitual, abrazarse con los rostros hacia el mismo lado o darse un apretón de manos.

A su vez, el riesgo de brotes crece en los lugares cerrados y con poca ventilación, muy concurridos, con personas muy cerca una de otra sin respetar la distancia de dos metros recomendada, o en su defecto si no se usa mascarilla.

A continuación, te dejamos una suerte de ranking con aquellas actividades que las personas realizamos de forma regular -trámites, trabajo, recreación, deporte- dividido en cinco grandes grupos según el riesgo: bajo, bajo-moderado, moderado, moderado-alto y alto. 

Abrir el correo es la acción con menor peligro de todas las que hacemos de forma cotidiana, seguida de pedir comida para llevar en un restaurante, cargar combustible y jugar un deporte individual al aire libre. 

Entre las acciones de riesgo bajo o moderado aparece hacer las compras, salir a caminar, correr o andar en bicicleta (todo al aire libre). El peligro aumenta un poco más si uno decide hospedarse en un hotel, sentarse en la sala de espera del médico, o comer en el área de afuera de un restaurante.

Entre las acciones de riesgo moderado, los expertos advierten sobre cenar en casa de otras personas, o ir a un centro comercial. Más alto es el peligro para quienes envían a sus niños a la escuela, trabajan en oficinas, o visitan a familiares adultos mayores.   

Ir a la peluquería, comer en el interior de un restaurante, ir, a un funeral, viajar en avión, practicar deportes colectivos -como fútbol o básquetbol- abrazar con los rostros hacia el mismo lado, o dar un apretón de manos aparecen dentro del subgrupo con peligrosidad moderada-alta.

Por último, entre las de riesgo alto se alista comer en un buffet, ir al gimnasio, o a un bar con más de 500 de personas.

Sea cual sea la actividad que queremos hacer, recordemos siempre que la mejor vacuna hasta hoy que tenemos a nuestro alcance es mantener la distancia, la higiene de manos y el uso de tapaboca.