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Si bien lo común cuando nace un bebé es ir a conocerlos al sanatorio y llevarle un lindo regalo, la rutina ha cambiado al 100%, ya que no han recibido visitas y se han limitado a estar confinados en sus casas desde el día uno, solo en contacto con sus padres. La pandemia obligó a que muchos abuelos, tíos o primos debieran ver por primera vez a los recién nacidos de su familia desde una ventana o a través de una pantalla, por Zoom o vídeo llamada. Pero la llegada de un nieto es quizás uno de los hitos más importantes en la vida de un adulto mayor y perderse esos primeros instantes resulta muy doloroso para los abuelos, ya que es imposible retroceder en el tiempo y recuperar esos momentos únicos e irrepetibles.

Es cierto que las medidas se extremaron al máximo cuando el COVID-19 apareció en el mundo con el fin de tomar precauciones y evitar la propagación del virus, ya que no se sabía qué consecuencias podía tener por ser algo nuevo y desconocido. Pero hoy que el número de infectados y de hospitalizaciones disminuyó en nuestro país, y la situación sanitaria puede decirse que está controlada, ya no hay tales restricciones para que los abuelos conozcan a sus nietos. Eso sí, todavía hay ciertas pautas, recomendaciones y reparos que tomar para que los encuentro sucedan de forma segura y conveniente.

He aquí una serie de consejos a tener en cuenta para minimizar los peligros en las reuniones entre abuelos y bebés.

  • Dado que los recientes padres estuvieron hospitalizados, y por ende más expuestos al virus, lo más cauteloso sería que realizaran cuarentena durante dos semanas junto al bebé, y así estar seguros de que no contrajeron la enfermedad.  Transcurrido ese lapso, estarán prontos para recibir en casa a los abuelos.
  • El momento de la reunión debe ser respetando todas las medidas de higiene dispuestas por las autoridades sanitarias para evitar la propagación del virus: distancia de dos metros, o uso de mascarilla, que será la mejor alternativa para que los abuelos puedan abrazar y alzar a los nietos, así como extremar el lavado de manos.
  • No planifiquen una fiesta. El grupo debe ser reducido y no multitudinario. Lo ideal es que solo participen los padres, el bebé y los abuelos. También pueden estar los hermanos, que han estado aislados junto con la familia. Cualquier otra persona ajena que quiera sumarse podrá hacerlo vía Zoom o video llamada.  
  • Quienes asistan deben estar saludables. No puedes ir de visita si estás enfermo o presentas síntomas compatibles con el COVID-19, ni si has transitado la enfermedad recientemente.  También se aconseja que todos tengan las vacunas al día, y asesorarse con un pediatra sobre ciertas rutinas a seguir cuando se frecuenta a un bebé, incluso cuando no haya pandemia.

Es fundamental no perder de vista estas precauciones y reparos para que la visita sea lo más cuidadosa posible, pero también es de gran importancia que los abuelos puedan conocer y estar presentes en la cotidianidad de sus nietos recién nacidos, ya que para los pequeños y los veteranos este contacto es imprescindible.  Conseguir un equilibrio es la práctica más certera para que los adultos y los niños puedan verse y disfrutarse.