Caídas en la tercera edad | Alcance

Caídas en la tercera edad

La mayoría de las caídas ocurren cuando personas con alguna discapacidad física que afecta la movilidad o el equilibrio se encuentran ante un peligro en su entorno.

Las caídas son una causa frecuente de lesiones; algunas de ellas, como las fracturas de cadera, son graves. Las personas de edad avanzada son más propensas a sufrir fracturas en las caídas debido a que muchas tienen los huesos porosos y frágiles (osteoporosis).

La condición física de una persona se ve afectada por los cambios debidos al envejecimiento, la buena forma física, los trastornos presentes y los fármacos utilizados. Probablemente, el estado físico tiene un efecto más importante sobre el riesgo de caídas que el entorno y las situaciones peligrosas. Las limitaciones en la condición física no solo aumentan el riesgo de caídas, sino que también influyen en cómo responde la persona a los peligros y a las situaciones de riesgo.

Los impedimentos físicos que incrementan el riesgo de caídas son los que implican:

  • El equilibrio o el caminar
  • La visión
  • La sensibilidad, en especial en los pies
  • La fuerza muscular
  • Las capacidades cognitivas
  • La tensión arterial o la frecuencia cardíaca

Muchas caídas se deben a los riesgos del entorno, y pueden darse cuando una persona no percibe un peligro o no responde con la rapidez necesaria después de haberlo percibido.

Los riesgos del entorno que aumentan el peligro de caídas comprenden:

  • La iluminación inadecuada
  • Las alfombras que no están fijadas
  • Los suelos resbaladizos
  • Los cables eléctricos y alargadores u otros objetos que se encuentran en las zonas de paso
  • Las aceras irregulares y los bordillos rotos
  • La falta de familiaridad con el entorno

La mayoría de las caídas suceden en casa. Algunas se producen cuando la persona está quieta y de pie, pero la mayoría se producen cuando la persona se está moviendo: al levantarse o meterse en la cama, una silla o el asiento del inodoro, o bien al caminar, subir o bajar escaleras.

Prevención

Las personas mayores pueden tomar varias medidas simples y prácticas para reducir el riesgo de caídas.

  • Hacer ejercicio con regularidad: la resistencia o el entrenamiento con pesas pueden ayudar a fortalecer las piernas débiles y así mejorar la estabilidad al caminar.
  • Utilizar calzado apropiado: los mejores calzados son los que tienen suelas firmes y antideslizantes, tacones bajos y cierto apoyo para el tobillo.
  • Incorporarse lentamente después de haber estado sentado o acostado y esperar unos segundos antes de comenzar a moverse: esta precaución puede ayudar a prevenir mareos, ya que da tiempo al organismo a adaptarse al cambio de posición.
  • Comprobar los medicamentos que se están tomando: las personas afectadas pueden pedir al médico u otros profesionales de la salud que revisen todos los medicamentos, prescritos o no, que están tomando, con el fin de verificar si alguno de ellos puede incrementar el riesgo de caídas. Si es así, es posible que los médicos reduzcan las dosis o que recomienden dejar de tomar el medicamento.
  • Revisar regularmente la visión: el uso de gafas apropiadas ayuda a prevenir algunas caídas. También puede hacerlo el tratamiento del glaucoma o las cataratas, factores que limitan la capacidad visual.
  • A veces, los peligros en el entorno se pueden suprimir o corregir.
  • La iluminación puede mejorarse incrementando la cantidad de lamparitas o cambiando el tipo que se utilizan.
  • Los interruptores de la iluminación pueden situarse de la manera más conveniente para hacerlos fácilmente accesibles. Se puede utilizar detectores de movimiento para encender la luz o luces que se encienden simplemente con tocarlas.
  • Es importante una correcta iluminación de las escaleras (interiores y exteriores) y de las zonas exteriores utilizadas de noche.
  • Las escaleras deben tener bandas antideslizantes y pasamanos fuertes y seguros. Se pueden aplicar tiras adhesivas de colores brillantes para señalar claramente los escalones.
  • Los cables eléctricos o alargadores que se encuentren en el camino de paso pueden retirarse, y aumentar la cantidad de tomas de corriente o bien fijar los cables sobre las puertas o debajo de las placas del suelo.
  • Para las personas que necesitan sujetarse a algo cuando se incorporan, pueden instalarse barras de sujeción junto a los inodoros, bañeras u otros lugares. Estas barras, deben instalarse correctamente para que no se desprendan de la pared.
  • Debe prescindirse de las alfombras o bien pegarlas o fijarlas; también pueden utilizarse alfombras cuya zona inferior sea antideslizante.
  • En el baño y en la cocina deben utilizarse alfombrillas antideslizantes.
  • Los artículos para el hogar de uso frecuente se pueden guardar en armarios u otros espacios, a una altura entre la cintura y el nivel de los ojos, de tal forma que sean accesibles sin tener que estirarse o doblarse para llegar a ellos.

Mantené tus huesos fuertes para prevenir las caídas

Tener huesos sanos no prevendrá una caída, pero si se cae, podría prevenir la fractura de una cadera u otro hueso. Consumir suficiente calcio y vitamina D puede ayudar a mantener los huesos fuertes. La actividad física también ayuda. Tratá de hacer por lo menos 150 minutos por semana de actividad física.

Otras maneras de mantener la salud de los huesos son dejar de fumar y limitar el consumo de alcohol, ya que pueden disminuir la masa ósea y aumentar la probabilidad de fracturas. Además, trate de mantener un peso saludable. Tener bajo peso aumenta el riesgo de sufrir pérdidas óseas y fracturas de huesos.

Tener en cuenta estas sugerencias y todo lo que tu médico te proponga realizar para mejor la calidad de vida, es la mejor forma de prevenir y cuidarse para lograr una mejor calidad de vida.