Un importante estudio de la relación entre la actividad física y cáncer ha mostrado que grados mayores de actividad física en tiempo libre estaban asociados con un riesgo menor de padecer 13 tipos diferentes de cáncer. Esto confirma y extiende la evidencia de un beneficio de la actividad física en el riesgo de cáncer y apoyan su papel clave en programas de prevención y control de cáncer para toda la población.

La actividad física en tiempo libre es la aquella que se realiza por motus propio con frecuencia para mejorar o mantener una buena condición física o la salud. Ejemplos son caminar, correr, nadar y otras actividades de intensidad moderada a vigorosa.

La investigación confirmó que la actividad física en tiempo libre estuvo asociada con menor riesgo de cánceres de colon, de seno y de endometrio. Ellos determinaron también que la actividad física en tiempo libre estuvo asociada con un riesgo menor de otros 10 cánceres, teniendo las mayores reducciones de riesgo en adenocarcinoma de esófago, cáncer de hígado, cáncer gástrico del cardias, cáncer renal y leucemia mieloide. Mielomas y cánceres de cabeza y cuello, de recto y vejiga mostraron también riesgos menores que eran significativos, pero no tan fuertes. El riesgo se redujo para cáncer de pulmón, pero solo para fumadores actuales y exfumadores

Hay varios mecanismos por los que la actividad física podría afectar el riesgo de cáncer. Se ha presentado la hipótesis de que el crecimiento de cáncer podría iniciarse o inducirse por tres vías metabólicas que se afectan también por el ejercicio: esteroides sexuales (estrógenos y andrógenos); insulina y factores de crecimiento como la insulina; y proteínas implicadas tanto con el metabolismo de insulina como con la inflamación. Además, se han presentado las hipótesis de que varios mecanismos no hormonales conectan la actividad física con el riesgo de cáncer, incluso la inflamación, la función inmunitaria, el estrés oxidativo y, para cáncer de colon, una reducción del tiempo que se lleva el excremento en pasar por el tubo digestivo.

La mayoría de las asociaciones entre la actividad física y un menor riesgo de cáncer cambiaron poco cuando se ajustaron al índice de masa corporal, lo que sugiere que la actividad física actúa por otros mecanismos diferentes a bajar de peso para reducir el riesgo de cáncer. Las asociaciones entre la actividad física y el cáncer fueron semejantes también en subgrupos de participantes con peso normal y con sobrepeso, y con fumadores actuales o gente que nunca fumó.

De esta forma, debemos recordar la importancia de sumar minutos de actividad física al día. Un cambio en nuestro día hoy, puede tener una gran influencia mañana.

Fuentes:

  1. Instituto Nacional del Cáncer
  2. American Society of Clinical Oncology (ASCO)
  3. American Cancer Society & American Society of Clinical Oncology