El frío puede ser un enemigo para las personas mayores, pero existen una serie de reparos, cuidados y consejos a tener en cuenta con el objetivo de eliminar la posibilidad de contraer enfermedades derivadas de las bajas temperaturas, y evitar peligros inminentes.

El envejecimiento altera el metabolismo y con él, el sistema de termorregulación. Esto significa que el cuerpo pierde más calor del que produce, volviendo a los mayores más vulnerables a las temperaturas extremas. Dado que el frío se adhiere al cuerpo de los ancianos trae aparejado el aumento de enfermedades virales, como la gripe, que debilita el sistema inmunológico de toda persona, pero más aún de esta población. Si bien se debe poner especial atención en aquellos adultos mayores que sufren patologías en el sistema circulatorio y respiratorio, así como quienes tienen problemas óseos porque el frío agrava los dolores, es clave que todos quienes están en edad avanzada tomen reparos porque un simple resfrío puede derivar en una bronquitis y terminar desarrollando una neumonía o pulmonía. 

Existen una serie de hábitos y medidas a tener en cuenta y adoptar para que los meses de invierno resulten más fáciles de llevar entre los ancianos, y en tiempos de pandemia es todavía más importante prestarles atención.

Vacunarse contra la gripe estacional

Se trata de una enfermedad contagiosa que causa congestión e inflamación de la nariz, la garganta y los pulmones. Dado que las personas mayores de 65 años tienen más probabilidad de sufrir complicaciones por el virus de la gripe, deben tomar más medidas de precaución, y entre ellas figura vacunarse, sobre todo entre los ancianos que sufren algún tipo de patología, que los hace más vulnerables al riesgo de que se desencadene una situación más grave.

Lavarse las manos con regularidad

Este hábito que tanto se impuso con la llegada del coronavirus es esencial que permanezca ya que evita que los gérmenes proliferen, y de esta manera, impide que se propaguen distintas enfermedades.

Temperatura del hogar y ropa abrigada

El hogar de los adultos mayores debe tener una temperatura ambiente agradable, no debiendo ser inferior a los 21 grados. Lo ideal es que oscile entre 21 y 25 grados. Aunque también se aconseja ventilar las habitaciones al menos 15 minutos al día.  A su vez, durante los meses de invierno es importante que las personas mayores vayan bien abrigadas, dado que una exposición al frío puede provocar la aparición de resfriados y catarros, de imprevisibles consecuencias. Es clave proporcionar buen abrigo: guantes, gorros, bufandas y zapatos que sirvan de protección. Si llueve salir de impermeable y cambiar la ropa si está mojada o húmeda.

Cuidar la nutrición

Es muy importante mantener una dieta sana, equilibrada y adecuada. Nuestra alimentación es la principal fuente de energía y calor con la que cuenta nuestro organismo. Por eso es clave que ingieranfrutas, verduras, pescado y compuestos con vitamina C para ayudar a prevenir los resfriados. También es muy recomendable incluir alimentos que aporten producción de energía calórica (arroz y pasta) y otros ricos en proteínas (carne). Además, se aconseja ingerir bebidas calientes, a base de sopas de verduras, digeribles y saludables, que son una buena fuente de vitaminas. Las comidas equilibradas fortalecen el sistema inmunológico y evitan el riesgo de sufrir enfermedades. Es fundamental beber líquidos para mantenerse hidratados.

Evitar la soledad y cuidar el estado emocional

El frío también puede incidir en la salud mental de las personas mayores, no solo la física. Es frecuente que la soledad, irritabilidad, nostalgia, tristeza e inestabilidad aparezcan también con las bajas temperaturas. Es importante estar alertas ante ciertos síntomas de depresión de los ancianos. Por esta razón, resulta esencial mantenerse en contacto con los seres queridos, y en caso de no poder visitarlos contar con la asistencia de un cuidador a domicilio que esté pendiente de nuestros ancianos de forma regular y constante, para asegurarse que se encuentra bien atendido, reciba el cuidado que se merece, y así hacer que transcurra estos meses de la mejor forma posible sin poner en riesgo su salud.

Evitar el riesgo de caídas o lesiones

Durante el invierno son más frecuentes los días de lluvia y eso implica un peligro para las personas mayores ya que tienen más posibilidad de caer y resbalar. No se puede perder de vista que una caída puede causar lesiones graves o incluso la muerte. Por tal motivo es importante reducir este riesgo evitando salir al exterior cuando llueve, o bien llevando un calzado antideslizante. También se aconseja que, en la medida de lo posible, que vayan siempre acompañados si deben salir.